Esta noche amanecemos, amanecemos parrandeando!
Como todos lo años, cinco minutos antes de las doce de la noche, todos con su hallaca en el buche encendían la radio. La ilusión de oir nuevamente las Doce Uvas del Tiempo del gran poeta Andrés Bello (que por cierto está en la lista de Tascón porque era adeco), en la voz melodramática de Raúl Amundaray, se convierte en un símbolo de llanto y tragedia para despedir al año que se marcha. La gente en silencio oye los minutos que faltan y se miran, como si esperaran que las fuerzas de la OTAN bombardeara en cualquier momento.
La tragedia aumenta con el paso de los segundos, las campanadas se convierten en el cuchillo que poco a poco va rasgando las vestiduras de cada uno. No hay futuro posible que arranque una sonrisa; como el caballo del escudo nacional, se recibe el año mirando hacia atrás. Abrazos van y vienen, lágrimas corren en la mayoría de las caras, la tragedia se apodera por segundos de cada uno. Uno llora por el abuelo que ya no está (el viejo murió en un ancianato después de 8 años de abandono). Otra llora por el hijo de 21 años que se graduó de abogado, pero como el insensato había firmado no lo podían enchufar como juez y estaba de buhonero en el centro. Una fiesta en donde todos sacan sus tragedias personales pasadas... y el futuro no se ve. ¿O sí se ve?. Será mejor no verlo, porque este país cada año que pasa esta peor; es preferible seguir como el caballo blanco... mirando hacia atrás, porque pa lante ni de vainas!
Pronto todos se secan las lágrimas cuando recuerdan que tienen sobre la mesa el palo e ron, y se está ahogando en el deshielo. Inmediatamente salimos a la calle ¡la alegría de los fuegos artificiales hay que dársela a los niños¡ Cada casa de la cuadra comienza a lanzar sus fuegos de colores. Sin querer, y de reojo, cada lanzador mira el arsenal de su vecino, a ver cuanto gastó el otro en lo que está quemando. Sin querer, los pensamientos vuelven a la normalidad:
-¡claro ese coño e madre que ahora trabaja con chavez mira lo que se gasta!,
-¡que cagada lo que compró aquel huevon, todos los reales guardados pa qué?,
-!jajajja le vendieron mal el volcán al de la casa de abajo, por más fuego que le mete no sale, seguro que los compró el año pasado ¡que guevón!
... así poco a poco, después de los 3 últimos minutos del año que se fue, y de los 2 primeros del año nuevo, la gente vuelve a la normalidad.
El de la casa de al lado se acerca a dar besos de año nuevo, sonrisas van y vienen, hasta que cada quien vuelve a lo suyo; en el camino de separación, en diferentes versiones cada quien piensa....
- ¡ojalá ese carajo venda la casa este año, porque es muy chusma pa vivir aquí!;
- ¡ahora si saluda el hijo de puta, claro como me compré carro nuevo, quiere saber cuanto estoy ganando!...
...poco a poco la cultura de lo que somos se vuelve apoderar del entorno.
Coño pero esos 5 minutos de besos y abrazos asusten a cualquiera... yo veia y me decia: "...la pinga, ¿será que estamos perdiendo nuestros valores, por eso de la globalización y del FMI, y del imperio neoliberal?, o ¿será que esa besadera es la ruta al socialismo?”; pero el susto pasó. Menos mal que somos un pueblo luchador, orgullo de Bolívar, que no perdemos nuestra cultura tan fácilmente. Aunque nos besemos a las 12 de la noche del 31 de diciembre, estamos confiados de que al día siguiente estaremos matándonos como siempre, estaremos intentando joder al otro como siempre, y trataremos con todas nuestras fuerzas de sobrevivir en una sociedad de todos contra todos. Entra el 2006 con tranquilidad porque tenemos la certeza de que este año que se inicia seguiremos matándonos, jodiendo al de al lado, arrastrándonos para ver donde sacamos la mejor tajada y, lo mejor de todo es que seguiremos teniendo a Chavez o a cualquier otro guevon que sea presidente, para culparlo de nuestras propias miserias.
¡Feliz año nuevo compatriotas!... y no olviden aquella celebre frase de un prócer de nuestra independencia: ¡el que jode antes jode dos veces!
gleon

